HISTORIA DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD DE DANIEL

Daniel Matalon

Desde tocar fondo hasta salir adelante: la milagrosa recuperación
de Daniel Matalon, Presidente de A 2nd Chance Bail Bonds

A finales de los 90, cuando Daniel Matalon era un adolescente, comenzó con una adicción a las drogas que podría haber destruido su vida. Pero, luego de varios intentos de tratamientos fallidos, encontró un centro de recuperación que lo ayudó y en este proceso descubrió su espíritu emprendedor.

Ese espíritu, junto con un amigo de la familia que lo guió en los negocios, le permitieron a Daniel dar un giro completo en su vida. Hoy, en lugar de continuar con las drogas, ayuda a personas adictas y a otras que violan las leyes, a través de su compañía A 2nd Chance Bail Bonds. Ya pasaron 10 años desde la fundación de A 2nd Chance Bail Bonds y desde entonces, la compañia ha crecido hasta llegar a ser una firma multimillonaria, todo por la determinación de un hombre y una segunda oportunidad.

Comienza la caída

Cuando Matalon comenzó con su adicción a las drogas, a los 15 años, nunca se imaginó que iba a sufrir un ataque debido al uso de drogas o que iba a perder seis amigos por sobredosis. Al igual que la mayoría de los adictos, Daniel comenzó consumiendo marihuana y luego su adicción lo llevó a otras drogas. Cuando cumplió 21, ya había pasado por varias escuelas, fracasado en tres intentos de rehabilitación y había sufrido recaídas después de cinco intentos de desintoxicación de opiáceos. Su madre le pidió que deje la casa familiar y le dijo: «Llámame cuando arregles tu vida».

Cuando ya estaba tocando fondo, Daniel encontró un establecimiento de tratamientos en Florida y ese fue su primer paso hacia una nueva vida. «Haré todo lo que me digan que haga”, les dijo Daniel a los consejeros de la institución. Primero, le dieron un tratamiento no tradicional y lo enviaron a St. Kitts por un tiempo. Luego, teniendo en cuenta su fuerte tendencia a las recaídas y el rol que los tratamientos a largo plazo tienen en la recuperación total, lo enviaron al Talbot Recovery Campus en Atlanta.

Un nuevo comienzo

En el año 2004, después de ocho meses en Talbot, Daniel fue dado de alta. Se fue a vivir con un compañero que conoció durante el tratamiento y comenzó un prudente viaje para llegar a ser un miembro productivo de la sociedad. “Sabía que había llegado el momento de ‘arreglar mi vida’”, dice Matalon. “Era mi última oportunidad”. Al principio, Daniel trabajó en la industria del paisajismo y la hotelería hasta que conoció a un agente de fianzas del Condado de Gwinnett County y comenzó a trabajar con él. Matalon trabajó en la compañia afianzadora durante dos años, período en el que aprendió todo sobre el negocio y se convirtió en un excelente agente.

Durante ese tiempo, se dio cuenta que le agradaba ser agente de fianzas y ayudar a quienes habían sido acusados de delitos. Sin embargo, a Daniel no le gustaba la manera en que se manejaban muchas de estas compañías afianzadoras. Tenían un trato distante con los demandados, no los respetaban y solo se interesaban por el dinero. Matalon quiso poner una compañía con un nuevo enfoque, una compañía afianzadora con trato amable, en la que tanto los empleados como los clientes sean tratados como familia.

Daniel Matalon soñaba a lo grande y el precio para alcanzar esos sueños también era muy alto. Las firmas afianzadoras necesitan, al menos U$D 250.000 de capital inicial y, ¿quién le prestaría esa suma a un «delincuente»?, pensó. Daniel se contactó con un posible inversor, un amigo de toda la vida de su difunto padre y la persona a quien él consideraba su «segundo papá».

Su segundo papá hizo lo que nunca nadie se hubiese imaginado, le prestó a Daniel los U$D 250.000 para comenzar. Luego le presentó a Tim Fulton, un experto en negocios que lo ayudaría a definir su marca, crear un plan empresarial y dar los pasos necesarios para conseguir el éxito.

Desde el comienzo, A 2nd Chance Bail Bonds se enfocó en incorporar una nueva actitud al negocio de las fianzas y prestar el servicio de manera amable, eficiente y amistosa. “No estamos para emitir juicio. Nuestros clientes están imputados, no han sido juzgados, ni declarados culpables», dice Matalon. “Trato de facilitarle las cosas a los clientes. Ellos necesitan, más que todo, llevar una vida normal. Necesitan tener autorización para viajar y nosotros los ayudaremos».

Hoy, A 2nd Chance Bail Bonds cuenta con 25 empleados en tres sedes y Daniel está pensando en expandir la compañía a nivel nacional. Fulton continúa asesorando a la organización y Daniel, no solo recompuso las relaciones con su familia, sino que hace más de una década que está felizmente casado y es padre de dos niños.

“Toqué el fondo del infierno en el que vivía”, concluye Daniel. “Luego, encontré mi segunda oportunidad. Queremos ayudar a nuestros clientes a que también encuentren la suya”.